
A mediados de 2024, eché cuentas de que estaba a punto de cumplir medio siglo en El Adelantado de Segovia, en una relación intermitente de libertad y lealtad recíprocas. ¡Gracias! Contacté con la directora, Teresa Herranz, con el fin de celebrarlo con una columna mensual y ella acogió mi propuesta con similar calor al que siempre tuvo su padre conmigo; enseguida, sin darnos cuenta, el artículo se convirtió en una página completa, cada domingo. ¡Quién dijo miedo!
Ha sido un reto más de los que me propongo o me llegan, de vez en cuando. Os cuento por encima el proceso de cada crónica: el lunes pensaba el título, el martes la esbozaba, el miércoles la escribía, el jueves la corregía, el viernes incorporaba fotos y lo enviaba todo. Y así, pasé un año entero, todas las semanas preñado. Escribir no es fácil, al menos para mí, pero sí placentero, sé que cuando he trabajado duro, a lo largo del día, un bello atardecer premia mi esfuerzo. Me cansa mucho más estar ocioso y caer en la tentación de encender el televisor, sobre todo si tengo tareas pendientes, y siempre tengo varias.
Este puñado de crónicas se ha ordenado solo, según surgían. No me suelo marcar un guion previo, me dejo llevar por un pálpito inesperado, casi siempre al alba.
El título del libro no es un guiño a la canción de Aute, por más que me sigue emocionando escucharla, y tampoco a las novelas de Ramón J. Sender, escritor relacionado con San Rafael, que las publicó en Nueva York como Crónica del Alba. La razón principal es porque la mayoría de estos artículos ha surgido cuando clarea el día, casi entre sueños, antes incluso de mi despertar. Tras aclarar un poco la idea, salto de la cama y busco un papel o el teclado del ordenador, donde escribo lo que ya asoma en mi cabeza, no sea que se me olvide. Después de un café, pienso en alto, a través de las teclas; entonces, en esa soledad buscada, creo que soy feliz
Al amanecer han ocurrido algunas de las historias más cruciales que aquí cuento. Al alba murieron mi hijo Tatán, mi madre Josefa y mi amigo Jesús; al alba marchó Teo desde su morada familiar de Cilleruelo de San Mamés hacia el monasterio de Ornuez, sin regreso; al alba partían del pueblo mis gabarreros y los obreros del Roce, camino de La Garganta; al alba salen de sus cocheras cientos de camioneros segovianos para recorrer esas carreteras de Dios. Al alba escribo.

Estas crónicas me han permitido contaros el amor que siento por la tierra y la sierra que piso, mi romance con Segovia, la belleza que me atrae de las cosas cotidianas, mi querencia a la soledad, el dolor por la ausencia de personas especiales y la pervivencia de conflictos que desgraciadamente se han normalizado, como el peligro de la travesía de San Rafael y el injusto peaje del túnel.
Hace años, pensaba que escribía para que la gente me quisiera; ahora, soy menos egoísta y más ambicioso: busco mejorar la sociedad en la que vivo, aunque sólo sea un poco, pues sé que mis palabras sólo son unas gotas de agua fresca, camino de la mar, sin olvidarme nunca de mis obligaciones y de los más necesitados, aquí y allá, en mi entorno y en Mozambique, por ejemplo.
Y así, siempre que tengo algo que contar, me dejo llevar por los impulsos de mi alma gabarrera, desato el sentimiento y escribo, comprometido con la sencilla filantropía que describía muy bien Antonio Machado, en una cita esencial, que he repetido en estas crónicas: “En cuestiones de cultura y de saber, sólo se gana lo que se da”. Vuestro es.

Todo llega. El lunes 26 de enero, a las seis y media de la tarde, en el centro social Corpus, de la fundación Torreón de Lozoya, Juan Bravo 2, presentaré Crónicas del Alba, un libro cargado de sentimiento sobre motivos y acontecimientos segovianos, entre ellos la labor misionera del sacerdote Jesús Torres, sus proyectos en Mozambique y su trayectoria humana, hasta su reciente fallecimiento en ese país africano.
El libro será comentado por Celia Matarranz, presidenta de Kupfunana España ONG; Guillermo Herrero, periodista y librero; Jesús Martín Díez, profesor y músico de Nuevo Mester de Juglaría; y su autor, un servidor.
A continuación, en el mismo centro, sobre la siete y media, se inaugurará la exposición de fotografías sobre la vida y obras de Jesús Torres, especialmente de su labor misionera en Mozambique, que estará durante tres semanas abierta al público.
Y lo más importante: La venta de los libros y fotografías será destinada íntegramente a los proyectos sociales iniciados por Jesús Torres, a través de Kupfunana ONG. Gracias

Vuelas muy alto «gabarrero espinariego». Amor por la tierra y por sus gentes. Y yo, tú primo Vicente, apostillo: Sigue así y otea desde alto, pues desde allí se ve todo mejor
Continúa pues, Juan Andrés. El Espinar y sus vecinos, te estarán siempre agradecidos.
Palabras las justas, no más, pero sí las precisas; las que salen del sentimiento.
Mi admiración y agradecimiento. por las crónicas que te dignas relatar. ok?
Pues dicho y escrito queda.
“De lo más alto que puedo, me tiro abajo a cantar”. Carlos Cano❤️
Que es un gusto leerte, conocerte y ,como no , quererte. Que eres como un haz de luz, como un campo cuajado y verde, que florece con espigas que con el viento se mecen. ..Va por ti que eres un hombre bueno, de buena bondad….no sé puede pedir más. Gracias. Te abrazo.
Cómo te pasas🙈Te perdono porque eres poeta💋
Muchas gracias Juan Andres, por tus palabras que como leo surgen con el amanecer.O un poco antes, cuando raya el alba.Un abrazo y adelante con tu labor literaria.
Adentro hay alguna foto tuya. Fracias
Su miras dentro del libro, verás tu brillante portada de El hombre que no oyó las trompetas
Habrá que leerlo. Enhorabuena por este nuevo parto. Seguro que dentro, habrá mucho sentimento escrito al alba, a modo de crónica
Gabarrero Espinariego
cargado de sentimientos
que portas en tu talego
al sol al pino y los vientos
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Sigue contando y cantando
sacando de tus adentros
sigue a los prados bajando
sigue volando a los cielos.
Vete encargando medio cordero, que tenemos muchas cosas buenas pendientes de celebrar.
Cuanto me gusta, admiro y valoro a las personas que dejan una gran HISTORIA de nuestros pueblos segovianos, en esta ocasión de El Espinar, Segovia con trabajos en documentación exhaustiva que lo escribe el GABARRERO MAYOR que pasará a la HISTORIA Gracias y también con tu calidad humana has respondido, ayudado y actuado cuando la octogenaria te pidió ayuda. No se si lo tuyo es un cristianismo -social pero yo lo veo así Abrazo.
Exageras, querida amiga. Espero con ilusión la fiesta de tu próximo cumpleaños, que no me quiero perder, en compañía de tus familiares ya amigos. ¿Y de dónde vamos a sacar 90 velas? Te quiero, amiga.